Identidad Cultural
El concepto de identidad cultural
encierra un sentido de pertenencia a un
grupo social con el cual se comparten rasgos culturales, como costumbres, valores y
creencias. La identidad no es un concepto
fijo, sino que se recrea individual y colectivamente y se alimenta de forma continua
de la influencia exterior.
De acuerdo con estudios antropológicos y sociológicos, la identidad surge por
diferenciación y como reafirmación frente
al otro.
Aunque el concepto de identidad
trascienda las fronteras (como en el caso de
los emigrantes), el origen de este concepto
se encuentra con frecuencia vinculado a
un territorio.
“La identidad cultural de un pueblo
viene definida históricamente a través de
múltiples aspectos en los que se plasma
su cultura, como la lengua, instrumento
de comunicación entre los miembros de
una comunidad, las relaciones sociales,
ritos y ceremonias propias, o los comportamientos colectivos, esto es, los sistemas
de valores y creencias (...) Un rasgo propio
de estos elementos de identidad cultural es
su carácter inmaterial y anónimo, pues son
producto de la colectividad” (González
Varas, 2000: 43).
Identidad Cultural y la Educación Inicial
Con el pasar de los años, se inicia la interacción en nuevos espacios, con
nuevas personas, en situaciones cuya cotidianidad es distinta al del hogar del
individuo. De la Mata y Santamaría (2010), desde la psicología cultural, proponen la
existencia de diversos escenarios siendo uno de los más importantes en la vida del
ser humano, la escuela.
Leiva (2013), comprende que la educación cumple un papel fundamental en la construcción de la identidad cultural de las personas y su ciudadanía. Por ello, insiste en la importancia de generar espacios para la promoción de los derechos y deberes que tenemos como personas miembros activos de una sociedad. Uno de los puntos más importantes en relación a este hecho es la importancia de reconocer que este proceso servirá para evitar la exclusión social de algunas personas por algún motivo en particular relacionado a su identidad.
La escuela, como espacio de compartir cultural tiene la responsabilidad de
brindar ese reconocimiento solicitado implícitamente por los estudiantes para seguir
construyendo su identidad. Construyendo a partir del entendimiento del otro y de él
mismo como ser humano racional que puede y debe hacerse cargo de su propia vida.
Con el reconocimiento no solo se logra que los estudiantes construyan su identidad
cultural, sino también que comprendan la importancia de reconocer a los otros para
ser libres y vivir de manera armoniosa en una sociedad con valores tan profundos
como el respeto y la tolerancia.
La escuela como institución permite a los estudiantes no solo aprender los
contenidos teóricos y prácticos expuestos explícitamente en el currículo escolar, sino,
además ofrece una serie de contenidos como costumbres, normas y discursos que en
conjunto se denominan el currículo oculto. Este último puede permitir la libertad o
reprimir a los estudiantes según los intereses de las autoridades. Es por ello que
Soriano (2012), indica que la educación debe tener un carácter intercultural, ya que
los seres humanos coexistimos en una sociedad donde la migración es una constante
y exige que los miembros de la comunidad educativa se encuentren prestas a acoger
a los nuevos miembros.
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